Nuestra mascota a partir del VI Congreso, el del 25 aniversario, que se celebró en Córdoba, bajo una manta de agua y durmiendo como pudimos en las clases. ¿Te acuerdas?

La mano maestra y de artista la puso Alfonso Buendía "Zofo", de Úbeda. ¡Gracias! Ha sido una mascota simpática y querida por todos.
Gustó tanto que ha habido réplicas por todas partes. En documentos, sobre todo. Pero incluso hubo réplicas "animadas" en Málaga, en Córdoba, en La Orotava y en La Cuesta... Sí, en gomaespuma y con una persona por dentro dándole vida y movimiento.
CAPÍTULO II: Los años de la consolidación
Los 80 van a ser la década de consolidación del Movimiento, a nivel local e inspectorial, como la mejor apuesta de educación en la fe y de oferta vocacional a los chicos de nuestros colegios. Sin duda, los años de Antonio Rodríguez Tallón al frente de la Delegación de Pastoral Juvenil y después como Inspector son claves en esta etapa. Manolo Rubio será un seguro puntal; las primeras Escuelas de Animadores, en Navidad, tienen su signo. A nivel institucional, era necesario que un Capítulo Inspectorial diera fuerza de ley a esta experiencia que, casi con una década a sus espaldas, iba calando en las Casas. Málaga será el escenario donde, en 1980, se dé el visto bueno al Movimiento. Después vendrá la adquisición de una nueva finca en Sierra Morena, Campobosco, el pinar agreste, solitario y silencioso años atrás, y hoy poblado de cordobeses que huyen de la ciudad y no les dejamos descansar. ¿Quién no recuerda, verdad Titi, las tiendas de campaña, el primer verano sin piscina, el salón mitad dormitorio, mitad sala de recursos; aquella cocina minúscula, el “paro obrero” a las cuatro de la tarde…?
Pasan los años, y el Luz-Vida va llegando a su adolescencia. Paco Fernández Mármol, entonces Delegado Inspectorial de Pastoral Juvenil, lo hace madurar. Seglares comprometidos empiezan a involucrarse muy seriamente: Florencio, Angelines… 1988, año centenario de la muerte de Don Bosco, quedará grabado como el del inicio de los Congresos Inspectoriales: siete, hasta la fecha, casi todos celebrados en Antequera. Primero, cada dos años; a partir del tercero, con carácter trienal. Junto a los Congresos inspectoriales, los locales –como preparación-, y las impronunciables siglas de la CISMLV (Comisión Inspectorial de Seguimiento del Movimiento Luz-Vida). El primer Congreso (1988) aprobó el documento “Somos así”, el precioso opúsculo que recoge nuestra identidad; se oficializan el primer logotipo y el escudo, las pañoletas, el primer himno, del actual Inspector de Sevilla, Juan Carlos Pérez Godoy; el tercero (1992) estudió el modelo de funcionamiento y el Reglamento de Régimen Interior, así como los objetivos mínimos a conseguir al finalizar cada etapa; el cuarto vería en 1995 la primera publicación musical del Movimiento, con la edición de una cinta y un CD con los himnos de toda la vida. El quinto Congreso (1998) trató de los animadores. El sexto (2001) fue la exaltación del Movimiento: 25 años ofreciendo a los jóvenes de Andalucía una propuesta evangelizadora y vocacional seria. Por ello, se celebró en Córdoba; la implacable lluvia de aquel fin de semana no impidió que fuera toda una celebración festiva y de acción de gracias por el Luz-Vida. Además, fue el foro donde se aprobó el Proyecto Educativo-Pastoral del Movimiento.
La llegada de Paco Ruiz a la Delegación de Pastoral no deja impasible al Movimiento. Quedaba mucho por hacer, los tiempos iban cambiando: un nuevo Itinerario de Educación en la Fe, al hilo de la reforma educativa, se imponía en toda la España salesiana; nuestros colegios se hacen mixtos: la coeducación se reclamaba desde casi todos los ámbitos de la sociedad, Campobosco se va urbanizando (¡incluso el Monte Tabor!) según las necesidades. Se duplica su capacidad, las dependencias para el equipo de cocina mejoran considerablemente… Las chicas, que desde hace años, asisten a los grupos semanalmente, reclaman su derecho a participar en los campamentos (hasta este momento, el único campamento mixto era el Vida 4). Y se les ofrece, durante dos veranos consecutivos, la experiencia de un campamento femenino en Ronda. Terminarán logrando que Campobosco se abra también a ellas. Nadie se crea que era un debate olvidado. Afirma José María Martín Flores: en 1978 “por deseo de algunos delegados del Movimiento se mandó hacer un estudio psicológico sobre ‘los grupos y las actividades mixtas en el MLV’. La respuesta de los especialistas, después de un ponderado estudio, fue simplemente hacernos estas preguntas: ¿Es una ‘exigencia pedagógica’ para la educación integral de nuestros muchachos? ¿Es una ‘exigencia de responsabilidad’ pastoral nacida de este compromiso específico nuestro? El problema quedó entonces aparcado”.
Muchos frentes siguen hoy día abiertos, en tiempos de José Luis Aguirre: la calidad en la formación y en la vida de fe de los animadores, toda vez que la mayor parte de los mismos son jóvenes seglares, “hijos” del propio Movimiento; la coherencia de vida y el compromiso en la vida de los destinatarios; la vida de oración, el aprovechamiento de las experiencias “fuertes” (campamentos, Pascuas…), la personalización de la fe, mediante el seguimiento y el acompañamiento personal de animandos y animadores… ¡Es mucha la tarea! Al sentido de responsabilidad de la gran mayoría no faltan las iniciativas inspectoriales, como las Escuelas de Animadores, los cursos oficiales de Monitor de Tiempo Libre, los Ejercicios Espirituales; tampoco falta el sentido del deber y la justa exigencia por parte de los coordinadores locales de Pastoral Juvenil.
¿Quieres conocer la historia del Movimiento Luz-Vida, desde sus orígenes? Miguel Ángel M. Nuño, de la mano de José María Martín Flores, nos ayudan en este precioso artículo, que salió publicado a propósito del cincuentenario de la Inspectoría salesiana Santo Domingo Savio.
CAPITULO I: Los orígenes (hasta 1980)
Los salesianos, animadores y exalumnos que hemos vivido sólo el último tercio del cincuentenario de la Inspectoría nos admiramos del mucho trabajo que han desarrollado nuestros hermanos en esta tierra andaluza, con mil iniciativas. Y nos alegramos de que ese fruto sembrado años atrás ha seguido arraigando y dando fruto en las generaciones más jóvenes. Buena parte de responsabilidad de que el campo esté sembrado, y bien sembrado, la tienen tantos y tantos salesianos y animadores que desde los años 70 han dejado su vida y su corazón en el Movimiento Luz-Vida.
Si algunas experiencias de campamentos y colonias ya se habían realizado durante los años de D. Antonio Altarejos, no será hasta el mandato de D. Antonio Calero en que estos encuentros de verano empiecen a tomar una nítida orientación vocacional: en Pedro Abad (1972-1973), con Juanfra Rubio, Paco Villalobos, Luis Fernández Conde… Porque ya en este momento se está empezando a tomar conciencia de que la pastoral vocacional específica queda bastante coja si no está ligada a trabajo pastoral cotidiano en cada Casa. Estas iniciativas van a cuajar en el primer campamento Luz (1974), del cual se hace eco el Boletín Inspectorial, ¡e incluso algún Boletín Salesiano! Fue un campamento de lo más humilde, sin grandes recursos materiales, pero con animadores entregados: D. Manuel Vegas, Pepe González, Alberto Nuez… En 1975 se repite la experiencia, ya con 62 preadolescentes de 7º y 8º EGB. Pero faltaba aún la continuidad y el seguimiento a lo largo del curso siguiente. Al terminar este campamento, algunos chicos pidieron lo que era obvio: poder seguir reuniéndose durante el curso. Aún falta para que se consolide el ritmo semanal de reuniones.
Estos años, con la transición democrática y la fiebre asociativa, fueron el caldo de cultivo idóneo para que fraguara definitivamente la idea de Movimiento. Animados por el Inspector, Alberto Nuez y José María Martín Flores pusieron por escrito sendas redacciones del Ideario, que ya reflejaban básicamente lo que es hoy nuestro Luz-Vida: un movimiento que congrega a adolescentes y jóvenes con inquietudes vocacionales, proponiéndoles una oferta de educación en la fe, de orientación vocacional específica en la Iglesia y en la sociedad, y de animación del tiempo libre. Estos dos idearios hablan exclusivamente del Movimiento Luz, entendido casi como una experiencia de aspirantado en las localidades de origen. ¿Y después? ¿Es que todavía no se habla del Vida? Hasta ahora, siempre que se ha hecho referencia al Vida, se lo entiende como una posible continuación de los grupos Luz, con idéntica estructura y naturaleza. Pero ya, en 1976, consta que se celebra el primer campamento Vida en Benaoján (después en el Cubillas), algo heterogéneo, y sin continuidad durante el invierno, cosa que ya sí empezaba a ocurrir con los grupos Luz. Un encuentro en Montilla en los días de la Inmaculada despierta las reflexiones del equipo inspectorial, encabezado por Manolo Lozano y Paco Escribano, verdaderas almas de estos años, en torno a la experiencia formativa continuada en los grupos locales pequeños, la comunicación entre las Casas, los grandes encuentros (Pascua, campamentos...) También este año verá la luz la primera revista “Luz”; hasta 1981 no se pasará a llamar “Revista Luz-Vida”.
1977 es año de novedades: primera Pascua, sui generis, de la Luz, en el Colegio Mayor; los primeros turnos de campamentos en Antequera, con los objetivos muy claramente transmitidos a los padres. Ya estos campamentos muestran a grandes rasgos la organización diaria elemental que seguimos casi treinta años después. Los Vida 1 y 2, mientras, siguen en el Cubillas, aunque no por mucho tiempo. El Vida 3, y bastante después el Vida 4, nacerán a demanda los propios jóvenes, a la que se suma la revisión y reflexión del equipo animador, porque ya sabemos que el Movimiento Luz Vida “no surgió de la mente de un teórico, con una estructura perfectamente trazada”. El año 1977, concretamente el 1 de agosto, será el año que aparezca, de forma espontánea, el nombre definitivo del Movimiento: ya no será grupos Luz y grupos Vida, por separado, sino Movimiento Luz-Vida, entendido como un proceso unificado, desde los 11 a los 18 años. A este sentido de unidad, tan nuestro, favoreció en su momento la adopción a nivel nacional del Proyecto de Pastoral Juvenil en línea catecumenal.
En la Semana Santa de 1979, Eusebio Muñoz y César Fernández convocan desde Ronda la primera Pascua del Vida. Se celebró en Antequera, con la asistencia de 150 jóvenes. Domingo González y Antonio R. Tallón, Inspector y Delegado de Pastoral respectivamente, perciben que ahí se está favoreciendo una experiencia espiritual intensa, y animan a seguir adelante. A este impulso se añade la petición de los jóvenes de continuar durante el curso, y de comprometerse en algún campo de trabajo. Nace la experiencia de la sierra de Montilla, a semejanza de la de Pontones.
¡Bienvenido a LV FOREVER, el blog del agradecimiento hacia el Movimiento Luz-Vida!
En estos treinta años de historia, todos hemos vivido mil experiencias en este proyecto que termina su andadura. La mayoría primero como animandos, y después como animadores. Muchos, después, como salesianos, cooperadores o cristianos comprometidos en la Iglesia y en la sociedad.
Este blog pretende ser un cauce de comunicación para todas estas personas, que hemos amado el Luz-Vida con pasión. Una simple advertencia: queremos que sea un blog hermoso, para el recuerdo agradecido, y a lo sumo, algo nostálgico. No queremos, sobre todo, que se convierta en un cauce taimado de comentarios maliciosos y con rencor contra antiguas o recientes decisiones adoptadas. Si eso es lo que buscas, éste no es tu sitio.
Esperamos tus fotos, comentarios, aportaciones, documentos, recuerdos, impresiones... de campamentos, Pascuas, congresos inspectoriales, convivencias... ¡Hay tanto que celebrar y recordar! ¡LV FOREVER!